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La VOZ, una Huella Digital

No creo exista persona en el mundo a la cual le guste su voz, quizás los cantantes han aprendido a escucharla, probablemente a fuerza de tratar de comprenderla, es que sus oídos se abrieron a esas resonancias.

Esas resonancias que pueblan completamente nuestro cuerpo. Sin embargo existen modos particulares, no es la misma con la que discutimos, con la que damos las gracias, la que susurra, la grabada, la que canta, la interna o la que lee, precisamente, en VOZ alta.

Definición de encantar: 1) estar sujeto a una influencia mágica; lanzar un hechizo, especialmente con la voz; embrujo, 2) Impartir un efecto a una cualidad mágica. 3) Gustar algo en gran medida, encanto, ser hechizado, fascinado, cautivo. La palabra inglesa enchant es uno de los mejores ejemplos de ese histórico poder antiguo de la voz humana. Encanto, encantamiento, cantar, canto…

David Moss – Manifiesto de las posibilidades de la voz

Hechos de Infinitud de Voces y Resonancias

No es fácil la tarea de leer en voz alta, interpretar las palabras, frente a otras personas siempre conlleva un reto tanto interno como externo.
Se produce un silencio en cualquier lugar si alguien frente a un libro abierto comienza su lectura en voz alta. Hay cierto respeto, cierta necesidad de atención, cierto sentido del silencio.

Y es porque la voz hechiza, embruja junto con el significado de las palabras. La voz cuenta, relata, deambula por los diversos pensamientos.
Gracias a la voz las palabras caen y se engullen en los oídos. Sin voz no hay palabras posibles, no importa la sonoridad de la voz, importan las formas, el contexto, incluso el desafío. La voz tiene un poder invisible que la hace visible.

En lo visible se puede establecer la distancia, la naturaleza y el origen de la voz, y por lo tanto neutralizarla. La voz acusmática es tan poderosa porque no se puede neutralizar enmarcándola en lo visible esto hace que, lo visible se vuelva doblemente enigmático.

Dólar Mladen – A voice and Nothing More

En la escuela se toma como un ejercicio, como una norma, como una forma de enseñanza.

Leer en voz alta frente a los compañeros de turno, puede ser una empresa traumatizante para mas de uno.

Con el tiempo la lectura se va haciendo silenciosa. De vez en vez leemos algún texto, un párrafo, una noticia en voz alta para que otros la escuchen, casi siempre pidiendo un millar de disculpas con cada equivocación en la lectura.

Pienso en voz alta: Quizás ese sentimiento de equivocación es lo que precede a la lectura silenciosa. En la antigüedad, lo normal era leer en voz alta pero: ¿Cuántas personas tenían el conocimiento de la lectura en aquella época?

La lectura en voz alta encierra una interpretación, un compromiso con el texto y con el público. El compromiso de llevarlo a caminar por los senderos sonoros.

Son las cambios en el sonido de la voz, los cambios súbitos de tono, los crescendos, los fortissimos, los piano pianos, las pausas, el silencio; en definitiva, la música vocal inmediata, la que transmite la dimensión humana y te hace desear escuchar.

Brook Peter – La puerta abierta

En una época en la que las formas narrativas están en constante cambio, leer en voz alta puede sonar delirante, incluso exagerado o sencillamente para algunos, un acto snob.

Las voces de lo que leemos o consumimos pertenecen a otros, las voces como aspecto sonoro. Principalmente si no nos dedicamos al ramo de la comunicación. Nuestra voz sigue siendo esa voz interna que no exteriorizamos.

Huella

La voz es de las cosas más íntimas para mostrar; leer en voz alta es todo un acto de valentía. Grabar nuestra voz y escucharla es prácticamente inmolarse frente a las críticas internas.

Levantamos el teléfono todos los días y millones de voces robóticas nos dictan la oferta, nos ponen en espera, nos brindan innumerables opciones para “una mejor atención”.

Y la mayoría de nosotros simplemente calla, se avergüenza en secreto de la voz que resuena en uno, esa voz que se ha forjado con nosotros durante años, que ha adquirido matices, idiomas, sonoridades varias, chasquidos de lengua, eses sibilantes y potentes consonantes.

Una de las fronteras contra las que está luchando la robótica es tratar de reproducir la sensación que transmiten las voces humanas, sensaciones que impiden a las nuevas tecnologías dejar de ser nada más que tecnologías y acercarse al aspecto humano.

La voz humana está llena de imperfecciones. La misma que abre mundos con cada énfasis de las palabras dichas en voz alta.

Invitar a que nos lean en voz alta.
Leer en voz alta por el sólo afán de leer.
Sentir el impacto de nuestra voz contra nuestro cuerpo no solo internamente, sino las vibraciones externas que produce nuestra propia voz.
Simplemente leer.

No sé si el acto de leer es un acto perdido, si se que se convirtió en algo obsoleto. Pero a mí me gusta leer en voz alta y que me lean. Escuchar las lecturas de otros, sus voces, sus interpretaciones.
Leer y que me lean…

Porque comprender el fenómeno sonoro de la voz es también comprender nuestra relación con dicho fenómeno, lo que nos produce individualmente.

Cada voz es única y por eso ES interesante, nunca se podrá poner un mismo filtro, nunca se podrá ecualizar todas las voces de igual forma sin que pierda la función de transmitir esa sensación “humana” que tiene ese sonido individual.

Probar interpretar cualquier texto en voz alta no sólo cambiará el paisaje sino que también cambiará el espacio.

La voz es pura resonancia, resonancia del cuerpo, de las palabras, del pensamiento, de los espacios.


Autor: Sol Rezza
Editor | Corrector: Franco Falistoco
@ 2019

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