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Entre Marte y Júpiter

Carl Sagan lo llamó:- «El último astrólogo científico y el primer astrofísico»

Estaba obsesionado con descubrir qué era lo que determinaba la distancia entre los planetas. ¿Cómo fue que Dios los había dispuesto de ese modo?

Era un hombre puramente religioso sin embargo no tuvo miedo en presentar una forma distinta de ver el mundo. Su meta era explicar el orden de lo que acontecía, lo que se podía observar, el orden del espacio.

Con un nuevo método de observación, modelo y prueba; buscó un patrón, un orden en las cosas.

En el título de su primera publicación podemos entrever esa delgada línea entre lo místico y la ciencia: «Mysterium Cosmographicum (Misterios Cosmográficos)».

Vivió entre los años 1571 y 1630. Hasta ese entonces se habían descubierto seis planetas: Mercurio, Venus, La Tierra, Marte, Júpiter y Saturno. Poco se sabía acerca de las distancias que los separaban. Por ejemplo no se lograba dilucidar la enorme brecha que separaba Marte de Júpiter. El orden del universo peligraba estrepitosamente.

Justamente fue la distancia entre Marte y Júpiter la que generó más incógnitas. Más tarde con el descubrimiento de una relación matemática entre las distancias planetarias la incógnita se resolvería de la forma más inesperada.

La hipótesis matemática que resolvió la relación entre planetas apareció en un tratado publicado por primera vez en 1715 por el astrónomo y matemático inglés David Gregory. El tratado planteaba que las distancias entre los planetas pueden ser colocadas en proporciones enteras de partes iguales.

 «… asumiendo que la distancia del Sol a la Tierra se divide en diez partes iguales, de las cuales la distancia desde Mercurio será aproximadamente cuatro, desde Venus siete, desde Marte quince, desde Júpiter cincuenta y dos, y desde Saturno noventa y cinco»

David Gregory

Hoy en días dividimos esas partes propuestas por Davis Gregory en 10 y las llamamos Unidades Astronómicas (UA). 1 UA equivale a 149.597.870.700 km – la distancia que hay entre la Tierra y el Sol.

El tratado de David Gregory apoya las teoría de otros grandes pensadores entre los que se encuentran el destacado filósofo alemán Christian Wolff (1674-1754), el astrónomo Johann Daniel Titinus (1729-1796) y el director del observatorio de Berlín Johann Elert Bode (1747-1826) quienes finalmente desarrollan la hipótesis que relaciona la distancia de un planeta al Sol con el número de orden del planeta mediante una regla de matemática simple.

Comience con las secuencias 0,3,6,12… doblandolas cada vez. Sume 4 a cada número y luego divídalo por 10 para obtener las Unidades de Distancia Astronómicas.

Los planetas están asociados con ese número en orden de sus distancias solares. Así es como:

Mercurio es el primero 0,4 UA
0+4/10=0,4

Venus el segundo 0,7 UA
3+4/10=0,7

Tierra el tercero 1,0 UA
6+4/10=1,0
149.597.870.700 km

Marte el cuarto 1,6 UA
12+4/10=1,6

(La incógnita entre Marte y Júpiter) el quinto 2,8
24+4/10=2,8 UA

Júpiter el sexto 5,2 UA
48+4/10=5,2

Saturno el séptimo 10,0 UA
96+4/=10,0

Desde su orden del universo nuestro astrónomo místico (al que todavía no hemos presentado), imaginó más allá de lo que era posible en la época.

Entre Júpiter y Marte coloqué un nuevo planeta y también entre Venus y Mercurio, que deben ser invisibles por su pequeño tamaño, y les asigné tiempos periódicos porque pensé que de esta manera producirían algún acuerdo entre las proporciones, ya que las proporciones de los ratios podrían verse reducidas en dirección del Sol y aumentarían en dirección a las estrellas fijas

Basándose en las cuidadosas observaciones del más grande observador del cielo en el período anterior a la invención del telescopio Tycho Brahe, nuestro místico astrónomo estableció las leyes de movimiento planetario, las cuales se conocen como Leyes de Kepler.

Sí, nuestro místico astrónomo es el famoso Johannes Kepler.
Justamente la tercera de sus leyes relaciona la distancia de cada planeta al Sol con el tiempo que tarda en recorrer su órbita como consecuencia estableció una escala relativa para el sistema solar. Por ejemplo basta con saber cuántos años tarda Saturno en orbitar al Sol para saber cuál es la distancia de ese planeta al astro de luz, en unidades Astronómicas.

Kepler estimó con mucha precisión los tamaños de las orbitas planetarias.
Por ejemplo estimó que la distancia entre Mercurio y el Sol es de 0,387 UA y que la distancia entre Saturno y el Sol es de 9,5 UA

Sin embargo, tanto Kepler como sus contemporáneos, sabían cuánto valía la Unidad Astronómica y por lo tanto ignoraban la escala real del sistema planetario, que en aquel entonces se extendía hasta Saturno.

Es decir, podían mediar una Unidad Astronómica pero no sabían cómo traducir esa medida a distancias.

Recién en 2012 la Unión Astronómica Internacional en Pekín resolvió darle a la Unidad Astronómica el valor de 149.597.870,7 km = 1UA (la distancia de la Tierra al Sol.

(Continuará…)

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