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El Arte está en Saber Detenerse

Detenerse y observar, entender que los sonidos cambian, el entorno cambia y esto sin duda la afecta los proyectos.

Cuando uno mira con detenimiento puede apreciar los detalles de las cosas.

Cuando hablo de detenerse no sólo me refiero al trabajo, a tomarse un descanso, unas vacaciones. Me refiero a detenerse para poder observar.

Cualquier obra necesita de un momento de reflexión en donde surgen preguntas:
¿cómo debemos seguir?
¿seguimos por ese camino?
¿realizamos modificaciones?

En el mundo del audio, uno erróneamente se enorgullece de haber utilizado infinidad de tracks en una pieza, la complejidad o supuesta dificultad se ve bien en la pantalla de software de edición de audio pero sin embargo, pocas veces la acumulación de sonidos puede llegar a buen puerto.

Los tracks deben ser únicamente los necesarios, como un pintor que mezcla colores en su paleta, la adición de un color sobre otro color es probable que termine dando marrón.

¿Cómo Saber Cuándo Detenerse?

Cuanto más escucho un trabajo más errores encuentro, puedo seguir haciendo infinidad de pequeños arreglos aquí o allá. También puedo acabar arruinándolo todo.

Dar por terminada una pieza puede convertirse en una lucha eterna. Encontrar el equilibrio entre pulir para sacarle todo el brillo y no caer en el tedio y el cansancio, realmente es tarea difícil.

Tiempo al Tiempo

Los proyectos suelen tomar forma de manera gradual, lo que hace que surja la impaciencia, luego la estructura cambia rápidamente, cosa que los estimula y les proporciona impulso para continuar. Pero existe un momento en el que de alguna forma el proyecto se detiene y esto desconcierta a la mayoría.

AID: Arranque – Impulso – Detenimiento

Así es como llamo a estas tres grandes acciones que me parecen fundamentales de revisar en cualquier proyecto. Son acciones esenciales para llevar a cabo cualquier trabajo.

Si alguna de estas tres acciones no se cumple es probable que ese trabajo se encuentre incompleto. Las tres son necesarias para que se termine el proceso.

Arrancar, Impulsarse y detenerse.
Nótese que hablé de detener, no de estancar, no de parar.
DETENERSE.

Cuando hablo de «detenerse» me refiero a suspender un movimientoparar para reflexionar o considerar una cosa.

La Búsqueda

No importa si los participantes se encuentran realizando un taller de edición de audio, masterización, diseño de sonido, espacialización de …, etc. En todos los talleres se presenta de diferentes formas el dilema:
¿Cuando tengo que detenerme?

La mayoría de las veces nos detenemos por un momento particular que estamos atravesando y que de alguna forma, más adelante se vinculará con nuestro trabajo.

Tuve una alumna que estaba cursando estudios de música y artes, había realizado varios cursos de edición de audio y sin embargo sentía que no podía finalizar ninguno de sus proyectos sonoros, ninguno de sus trabajos relacionados con sonido.

Además de estudiar trabajaba en un ámbito que no tenía ninguna afinidad con sus estudios pero que sin embargo le permitía seguir cursando.

Cuando se anotó al taller su consigna fue «Necesito terminar algo», fue lo primero en lo que hizo mención.

Comenzamos a trabajar con unos audios que había grabado el verano anterior al taller, en un comienzo trabajamos limpiando y poniéndolos a punto, luego abrimos espacio a la narrativa sonora, a la mezcla. En esta etapa la narrativa se fue dando casi sola, libre, los audios encajaban unos con otros sin esfuerzo alguno y el rompecabezas comenzó a tener ya una forma muy definida.

De repente ocurrió un suceso inesperado en su vida, algo normal como una mudanza, cambiar de trabajo, un resfrío. En el preciso momento en el que ella se encontraba encaminada perdió por completo el hilo del proyecto.

Ya no podía avanzar, sentía que se había estancado, que una vez más se repetía la historia y que no sería capaz de terminar el proyecto que había comenzado. Incluso llegó a decirme que esto no era la suyo.

Se presionó por continuar, por terminar la pieza a toda costa, pero con cada nuevo intento se sentía más perdida. Había perdido por completo el hilo narrativo, ahora sólo veía un montón de sonidos superpuestos.

No fue la primera vez que vi atravesar este tipo de sensaciones a un alumno, tampoco fue la última.

Detenerse

No poder avanzar no significa parar por completo, tan sólo significa detenerse. Detenerse no quiere decir cancelar. Cuando uno se detiene es para respirar, reflexionar, cuestionar lo que se está haciendo.

Ésto nos ayuda a no sobrecargar, a encontrar un equilibrio entre las diferentes partes, a abrirnos a otras posibilidades, otras ideas, a ordenar nuestra mente.

Recuerdo que en ese entonces le recomendé que guarde el proyecto y que no lo abriera hasta transcurridas un par de semanas. Para transcurso de tiempo intermedio, le propuse el siguiente ejercicio:

Tenía que visitar un espacio completamente diferente al que estaba habituada. Podía ser una iglesia, un museo, una biblioteca, un parque, una casa abandonada, etc. Un espacio sonoro diferente.

Una vez allí tenía que sentarse, por un lapso no menor a 20 minutos, y anotar en una libreta los sonidos que allí escuchaba.

A la semana siguiente debía volver al mismo espacio y repetir el ejercicio pero esta vez anotando cómo eran los sonidos en comparación a los anteriores (más intensos, menos intensos, etc.), cómo habían cambiado y cómo ella había cambiado de perspectiva frente al lugar ¿se había sentado en otra parte? ¿el clima era el mismo?, etc.

Cuando nos reencontramos, me contó su experiencia con el ejercicio y retomamos el trabajo del proyecto guardado.

Nuevas Perspectivas

De repente su perspectiva frente al proyecto había cambiado por completo, su proyecto tomó formas que ella antes no había imaginado, aunque la forma narrativa seguía intacta, nuevos sonidos y otra forma de escucha transformaron la historia.

Ahora el proyecto había dejado la perspectiva de «necesito terminar algo» y se relacionó con la forma en la que se estaba desarrollando el proyecto, con los procesos, no con su final.

Tiempo después presentó su proyecto a un festival. Cuando me comuniqué con ella para felicitarla me dijo que finalmente había entendido que el proyecto nunca terminaría, nunca se detendría por completo.

Finales Que No Son Finales

¿Qué ocurrió tras el sencillo ejercicio? Ella tuvo la posibilidad de detenerse y observar, de entender que los sonidos cambian, que el entorno cambia y esto sin duda la afecta a ella y también a los proyectos de las piezas que realiza. En eso consiste la creación, en dejarse influir por el mundo que te rodea, a veces vertiginosamente, otras navegando por aguas tranquilas.

Es que los proyectos y los trabajos son una pequeña faceta de una misma cosa que es uno. Están impregnados de lo que nos sucede en ese instante, de la huella de nuestros aprendizajes, de nuestros impulsos, nuestras angustias y nuestras esperanzas.

El Final Siempre es otro Comienzo

Hace un tiempo, también otra alumna que se estaba por mudar me dijo que ya no le gustaba el proyecto que traía entre manos, que se estaba frustrando, una vez más le recomendé detenerse, darse tiempo para observar lo que le estaba pasando. No sabía cómo esa mudanza iba a repercutir en su proyecto, trayendo nuevas ideas, nuevos sonidos, nuevas confusiones.

La idea no es terminar una cantidad de obras, encargos, etc. La idea es dejar plasmado quienes somos en cada uno de esos trabajos.

Por eso siempre es importante detenerse y observar, porque como las plantas no todo el tiempo damos flores. Necesitamos de todas las etapas para sentir que concluimos un trabajo o un proyecto.

Si bien es poco probable que algún día estemos 100% conformes con nuestro trabajo terminado, saber que pasó por todas las etapas nos hará comprender cuándo hay que soltarlo y saberlo finalmente terminado.

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